24 de noviembre de 2012

45.- Un veneciano describe el asedio

El cirujano veneciano Nicoló Barbaró describe en su diario del asedio como los turcos asediaban las murallas de la ciudad: 
 "Descubrieron a los turcos acercandose bajo las murallas y buscando batalla, particularmente los jenízaros... y cuando uno o dos de ellos eran abatidos, otros de los turcos venían a recogerlos, sin cuidar de lo cerca que estaban de las murallas de la ciudad. Nuestros hombres les disparaban con ballestas y arcos, disparando al Turco que llevaba a su compañero muerto, y así los dos caían a tierra muertos y otros seguían viniendo a buscarlos, sin importarles dejar diez muertos antes que abandonar un solo turco junto a las murallas."

23 de noviembre de 2012

44.- El sultán ofrece un acuerdo que es respondido

Tras un mes de asedio el Sultán Mehmed envió un embajador a la ciudad para realizar su oferta. Si se permitía la conquista de la ciudad a sus tropas prometía permitir al Emperador y cualquier otro ciudadano abandonar la ciudad con sus posesiones de manera segura. Incluso ofreció reconocer al Emperador como gobernador de las islas del Peloponeso, a cambio de unos tributos elevados y el reconocimiento de la ciudad como posesión otomana.
La contestación de Constantino IX fue:
"Entregaros la ciudad no depende ni de mi ni de ninguno de sus habitantes; hemos decidido todos morir por decisión propia y sin considerar nuestras propias vidas."

22 de noviembre de 2012

43.- El Bósforo en Constantinopla

En el lado oriental del Mar de Mármara se encuentra el estrecho del Bósforo, a lo largo del mismo se extiende la enorme ciudad de Istambul con sus 14 millones de habitantes, tanto en su parte europea como en la asiática.
En esta fotografía de satélite se puede ver en la parte sur del estrecho el Cuerno de Oro, que era el asentamiento original de Byzancio, una ciudad griega en Asia Menor, fundada en el año 667 a.C. Posteriormente, avanzado ya el Imperio Romano, Constantino fijó sus ojos allí para crear una gran ciudad oriental del Imperio con arquitectos y urbanistas que rehicieron la antigua Bizancio. Y en su honor la futura capital del Imperio tomó el nombre para pasar a ser Constantinopolis en el 330 d.C.